Quiénes somos?

La Vall de la Casella, Coop. V. es una cooperativa agrícola de cultivo en común, dedicada a la producción ecológica en la comarca valenciana de la Ribera del Xúquer. Nace en los años ’90 con el ánimo de unir esfuerzos, bajo tres premisas fundamentales: calidad de los alimentos, cuidado de la naturaleza y la salud de las personas, y solidaridad y justicia con agricultores y sociedad.

Foto principal dels socis actuals

Apostamos por estas técnicas desde hace más de 20 años, convencidos de que es la agricultura del futuro, por la calidad que ofrece tanto en sus alimentos producidos como en el entorno. Uniendo energías y medios de producción, los socios de La Vall de la Casella hemos comprobado como se pueden abaratar costes y obtener unos rendimientos productivos mejores, sin degradar la tierra, la naturaleza o la calidad del alimento, cosa que beneficiará tanto a los agricultores como a los consumidores, que podrán recibir alimentos más sanos a unos precios más asequibles.

Es también un claro objetivo perseguido por esta cooperativa innovar, informar y acercar a las técnicas de cultivo ecológico a los productores de nuestra comarca. Así, ofrecemos asesoramiento e información a los agricultores interesados para darles a conocer los avances en las técnicas ecológicas de cultivo, a través de:

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- La colaboración en cursos de agricultura ecológica (con visitas en nuestras fincas), de sindicatos agrarios, de diferentes Universidades (Universidad Politécnica de Valencia, Máster en AE organizado por la Universidad de Barcelona), de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE) o de la Estación Experimental Agraria de Carcaixent (IVIA), entre otros.

- Experiencias en técnicas avanzadas de riego localizado, control ecológico de plagas o biodiversidad de cultivo y producciones, en colaboración con las organizaciones e instituciones anteriores.

- Convenios de colaboración con la Universidad Politécnica de Valencia, la Universidad Jaime I de Castellón, la Universidad de Valencia y Escuelas de Capataces Agrícolas de las comarcas (Catarroja, Llombai), en los que se llevan a cabo varios trabajos de fin de carrera y prácticas (para estudiantes en fase de finalización de su titulación agronómica o medioambiental).

- Asesoramiento directo a agricultores de la comarca de la Ribera o nuestro entorno inmediato, algunos de los cuales han establecido vínculos productivos y comerciales con nuestra cooperativa, bajo la figura de asociados, para mejorar en la aplicación de las técnicas, aumentar la eficiencia de sus cultivos o agrupar y concentrar la oferta.

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Fruto de las experiencias y trabajos reseñados, se ha obtenido un material importante, que llega a conclusiones accesibles a toda la sociedad, sobre el uso de cubiertas verdes permanentes y setos en citricultura, sobre la calidad de los frutos ecológicos, sobre la sostenibilidad de los modelos agrarios y sus aspectos medioambientales, sobre la fauna auxiliar o de un uso más eficiente de los abonos orgánicos. Utilizando especies autóctonas mediterráneas, estas técnicas bien aplicadas redundaran en una mejora no solo en la gestión agronómica de las fincas, sino también una mejora en la eficiencia económica, y del entorno, ya que se influye positivamente en la flora y fauna silvestres (asombrosamente recuperada en nuestras fincas), y regeneración del paisaje de nuestra comarca, cosa tan importante en estos tiempos que corren, y del que nos sentimos orgullosos como agricultores ribereños.

Hemos ido viendo como la flora que nos acompaña en nuestros huertos ha ido recuperando su colorido y frangancia mediterránea, parte por la propia recuperación natural, parte con los arbustos y aromáticas que hemos ido reconstituyendo dentro y alrededor de nuestras parcelas. Así, a las mielgas, calendulas silvestres o espiguillas de todo tipo, se le han unido murtas, madroños, adelfas, durillos, fresnos de flor o laureles, plantados junto a nuestros hijos. A esta recuperación, vemos maravillados como se le ha asociado muy rápidamente una pequeña fauna de invertebrados, como crisopas, sírfidos, mariqutas o avispillas, que nos ayudan en el mantenimiento del equilibrio biológico que tanto cuesta mantener. Incluso la luciérnaga, tan amenazada por luces y biocidas, ha ido entrando en nuestros campos. Pero eso no es todo, fauna más grande también ha ido haciendo aparición, conforme el bosque de naranjos se iba enriqueciendo; así, conejos que hacen sus madrigueras en los taludes entre parcelas, graciosos erizos que se pasean entre la hierba a resguardo de depredadores buscando pequeños frutos e insectos, abubillas que anidaban en un viejo nogal, o las golondrinas primaverales que querían entrar a la casa, sapos parteros o ranas que venían a las balsas de riego a dejar sus descendientes, culebras que perseguían topillos o ratas campestres, dragones o jacos que se ponían las botas con nuestras pequeñas crisopas a la luz de las bombillas nocturnas de las noches de verano al portal, mientras contábamos historias a los peques. Y, en los últimos años, los reyes del citrusistema, el vuelo inmóvil de una pareja de cernícalos que anida en la cornisa de la casa y que sacan al menos una pareja de pollos anualmente. De esto nos sentimos especialmente contentos, puesto que hemos visto como el pequeño entorno que hemos conseguido recuperar posee una vitalidad y dinamismo increíble, llegando incluso a ser visitados por sus primas las águilas, en vuelos altos por encima de nuestras cabezas.

Nuestros objetivos sociales se reflejan en una política laboral muy cuidadosa, en la que el respecto a los trabajadores, estudiantes y agricultores que nos ayudan o colaboran con nosotros es fundamental, si queremos introducir las pautas agroecológicas en la sociedad. Concretamente, a nuestros trabajadores no solo les ofrecemos un entorno laboral más sano, sino que intentamos tener cubiertas sus necesidades mediante contratos y sueldos justos, mejorando los convenios sindicales de su gremio, como no podía ser de otra manera, contando con ellos en las planificaciones de su trabajo y en la orientación y desarrollo de la cooperativa.

Analizamos y cuidamos también a nuestros clientes, dado que tenemos unos criterios igualmente estrictos para elegir a quien vendemos nuestras naranjas o damos servicios profesionales. Los clientes son, al fin y al cabo, compañeros de viaje, en un camino que llevamos hacia la mejora de nuestro mundo. Por tanto, deben compartir los mismos criterios éticos y comerciales con nosotros: defender un precio justo para poder mantener vivo el campo con dignidad, tener muy claro cuál es la verdadera calidad del alimento (la de dentro, no la de la imagen), y estar dispuestos a compartir y echarse una mano para pasar de mejor forma los tropiezos de este recorrido. La simbiosis y las sinergias, como en la naturaleza, nos hacen más fuertes frente a las inclemencias, por tanto, creemos en la creación de redes de intercambio con otros productores, cooperativas y con clientes que respeten estas premisas ambientales y sociales.

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Finalmente, desde su nacimiento, pensando en la consecución de objetivos sociales y ambientales, se acordó dedicar un porcentaje del 7% de los beneficios limpios producidos a determinados proyectos de ONGs que trabajen en cooperación internacional o mejora de grupos locales y en proyectos de mejora del medio ambiente. Anualmente, si hay beneficios, se acuerdan los proyectos que se quieren apoyar.

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